El ultimo Soldurio

Si me confundí o si por mi culpa acaecieron desgracias no se achaquen a mi voluntad, sino a mi escaso seso. El escaso seso de un mercenario, de un soldurio.


Dice Homero  que nada es más deplorable que el hombre de todo cuanto respira y se arrastra sobre la tierra. Puede que sea cierto, pero yo también he encontrado en el hombre bellos pensamientos, fraternidades que envidiaría un dios y rasgos de valor heroicos. Cosas que han merecido la pena ser vividas. Somos poco más que barro, pero a veces nos convertimos en la materia de la que están hechas las estrellas, en la nube con la que se moldean los sueños. Sueños que pueden retornar si alguien, algún día, lee estas líneas y antes de entregarlas al olvido, musita una sencilla plegaria:

"Séate leve la tierra

y reposen tus huesos en paz" 



"El último Soldurio". Javier Lorenzo.
Ed. Planeta Fábula


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